Tus datos son negociables

Tus datos son negocio, tu privacidad no.

Internet cambió la forma de comunicarnos de tal manera que ahora mandar una cartita con estampilla es como escuchar un disco de vinilo, con nostalgia, en el mejor de los casos. Así que de forma casi natural nos hicimos “emailers” en masa. Eso por si solo no tiene nada de malo, hasta que a algunos con el conocimiento necesario se les ocurrió crear un mercado virtual dentro de esta vía de comunicación, así que hasta el día de hoy hemos soportado y seguiremos soportando mega toneladas de spam, que no es otra cosa que el residual de miles y miles de campañas publicitarias defectuosas e infructuosas, de esto podemos hacer una analogía con el pestilente relave de las tantas mineras inconscientes.

 

Pero eso no es realmente lo peor que nos podría suceder, pues ya algún tiempo atrás  a algunos ambiciosos por naturaleza (léase creativos) se les ocurrió una forma automática de acumular la mayor información posible de cada suscripción de email, ponerla en bases de datos y así poder saber con cierta certeza  por ejemplo que podría comprar tal fulano, cuanto y cuando.

Se crearon mecanismos de defensa de todo tipo para protegernos de esta intromisión, pero cuando parecía que se ganaba la batalla, surgió un par de estudiantes algo despistados pero con alto coeficiente  que sabían como hacer las mejores búsquedas por relevancia en Internet, lo cual era genial, y no tenía nada de malo, hasta que otro de esos que no saben que hacer con su montón de plata les preguntó -¿y cuanto ganan con esto? -Ni un centavo pero funciona cada día mejor-, respondieron con una joven sonrisa. Pero ¿acaso no quisieran ser ricos? Contraatacó Mr. Inversor,- ok- dijeron casi de compromiso. Ahora facturan  US $ 26,000 millones al año con su efectivo sistema que llamaron Google. Pero ¿que paso realmente tras bambalinas? ¿o creen que se gana así porque son unos chicos muy inteligentes y talentosos nada más? lo sucedido es la crónica de una muerte anunciada: la muerte virtual de la longeva privacidad.

¿Saben que es Coca Cola? una bebida, si claro, pero eso describe aún menos que la punta del iceberg, en realidad la mejor descripción sería decir “una gran marca mundial de bebidas”, y ¿cómo llegó a tal status?  Luego de muchas décadas de trabajo publicitario y marketing, debiendo adaptarse y actualizarse frenéticamente a los cambios cada vez más frecuentes como  radicales en la industria publicitaria. Luego de tanto tiempo ¿por fin se detendrá para que Pepsi tome su lugar? Ni locos. Todo lo contrario, sus agentes viven y mueren para que Coca Cola sea la más grande siempre, ¿y que tiene que ver eso con la privacidad? Todo.

Cada gran marca, incluso las no tan grandes en cualquier industria, utiliza la publicidad y estrategias de marketing para vender y por su puesto, no quebrar. Así de simple. Y para lograr eso utilizan sobre todo los medios de comunicación. El siglo pasado fue el reino de los medios de comunicación que hoy por hoy conocemos como “tradicionales”: prensa, radio y televisión. Pero esto ya cambió. Hoy hay nuevos y poderosos medios de comunicación desde que Internet irrumpió en los noventas, el mencionado e-mail comenzó el cambio, pero ni el más apocalíptico imaginaba que se estaba destapando una suerte de caja de Pandora mediática para los tradicionales del pasado.

Uno de los tantos cómplices fue Windows, al endosar su navegador de Internet al sistema operativo que en su momento hizo de Bill Gates el hombre más rico de la historia de la humanidad (aunque ahora se gasta sus billones en caridad, that´s Cool Bill! ) De ese modo, los internautas fueron expandiéndose exponencialmente en todo el mundo. El hábito de navegación se fue sofisticando y la tecnología no podía perderle el paso, así que los procesadores, servidores web y redes fueron evolucionando de la mano de la demanda y de los cerebros de los programadores. Para que tengas una idea, hoy un celular Blackberry tiene 1,000 veces más poder de procesamiento  que una computadora de inicios de los 90.

Lo que sucedió posteriormente es la médula de esta historia. Las bases de datos alimentadas por cada uno de los usuarios de la web se hicieron grandes, gigantes, monstruosas. La estrategia para poder insertar el aviso de Coca Cola en la página correcta en el momento exacto frente a la persona ideal fue haciéndose más acertada, paralelamente contribuyen a la suma de  más y más datos de cada uno de nosotros, de nuestras actividades en los buscadores, en las redes sociales, en las páginas de noticias, de contenido específico, si somos suscriptores, seguidores o fans,  en suma, ahora saben si refieres Pepsi o agua mineral. Y si saben eso, ¿qué crees que también puede saber?  Si te gustan las mascotas,  saben que adoras a los labradores, de las películas clásicas, que Casablanca la tienes en VHS y DVD  pronto en BlueRay, ¿que viajas con frecuencia? te  puedo apostar que ya estás en las bases de datos que utilizarán American Airlines o Lan para lanzarte sus ofertas, así nunca hayas volado con ellos.

Pero eso hasta cierto punto esto es para muchos de nosotros, emprendedores, empresarios o gerentes corporativos, muy buenas noticias, pues la verdad resulta ser una  fuente de posibilidades incontables para hacer negocios ya que en cada nona segundo se acumulan datos de todos, tuyos y míos, no hay límites y no lo habrás. Negocios son negocios. lamentablemente nada es perfecto,  sabemos que no solo están los negocios lícitos, si no los de quienes pueden utilizar esta información para sus fechorías. Ya lo han hecho y lo seguirán haciendo pero no hay día que pase donde no se mejoren los sistemas de seguridad y actualmente han incrementado sus efectividad notablemente. La seguridad en Internet es una carrera contra el reloj que estamos ganando los buenos y de lejos.

Pero si somos muy cautelosos ¿Qué podemos hacer ante tales probabilidades negativas?  Siempre consultar con los canales autorizados de soporte ante cualquier duda. Incluso hay que ser muy cautos al compartir nuestra información, no necesariamente llegando a limites del anonimato, ya que puede ser espada de doble filo: el fraude y el delito se vale del anonimato para operar en Internet. Alguien transparente no es sujeto de sospechas, ni en el real o virtual mundo. Caro está que mucha transparencia no es recomendable en ningún caso.

La buena noticia es que en los países desarrollados muchos tabúes han cedido ante el enorme poder de los nuevos medios digitales, y los negocios se fortalecen a manera de simbiosis gracias al gran catalizador de nuestra era, las prolíferas tecnologías digitales. Es hora de entrar al mismo rumbo ineludible que nuestra civilización está determinada a seguir, de lo contrario solo se me viene a la mente un vocablo apropiado para quienes se aferran a lo anacrónico por temor o ignorancia: la inanición.

Me pregunto ¿Te preocupa tu privacidad?  mejor preocúpate en ser sujeto de negocios.